21/07/2010 3:15 am
Se encuentra un río, los árboles de
los alrededores tenían hojas caedizas, de aspecto otoñales, el río era oscuro y
verdoso por las rocas del fondo, subiendo la colina llena de árboles se llega a
un camino terroso y desolado.
Siguiendo el camino del río cuesta
arriba se puede observar una pequeña represa, un tanto oscura y borrascosa.
La mujer* y el hombre tenían que
cruzar, realmente no había un motivo, o es que el motivo era tan simple como el
tener que llegar al otro lado, ella*, envuelto en un rebozo cargaba en su
espalda a un inocente, un pequeño de 1 año, se le veía cruzar por una parte de cemento
de la pequeña represa, delante de ellos se podía observar una caverna de
drenaje por donde pasaba el agua, sin mas ella resbaló y el otro intentó
salvarla* pero también cayó, después de unos momentos de silencio e incomodidad
por el lugar tan tenebroso, escucharon que a los lejos se acercaba “algo”
realmente estaban aterrados, no solo por lo que se estuviera acercando sino por
que el niño no emitía ningún suspiro, se seguían escuchando ruidos de algo que
se arrastraba, pero como se escuchaba tan fuerte parecía que podía no estar en
el suelo sino también en el techo o en las paredes, por eso miraban para todos
lados con rostro de desesperación y terror.
La “cosa” se detuvo, ellos aun
inmóviles por el miedo, lloraban y temblaban en silencio, de repente se emitió
un rugido que los hizo reaccionar inmediatamente, trataron de subir la
resbalosa rampa que intentaron cruzar al principio, pero nada, luego él sintió
que tomaron su pie y lo jalaban para que no pudiera escapar, él lanzó un grito
de desesperación y ella* casi se desmaya por la situación y al voltear su
cabeza, se dio cuenta de que había unos seres que parecían ser humanos pero con
aspecto tan espeluznante que pensó que ese mismo momento sería su fin, el de
ella* y el de él. Ella* se dio cuenta de que atrás del monstruo venían más,
jadeantes y necesitados, jamás habían sido forzados a salir de su cloaca de
bestias, siempre habían estado bien ocultos, pero algo sucedió que los llevó
hasta ese sitio, donde se dan cuenta que pueden escapar pero no sin antes
aprovechar lo que tenían enfrente, 2 débiles humanos.
El que tomó el pie del hombre lo
sostuvo fuertemente y lo lanzó a los demás, en donde se abalanzaron contra él
para destazarlo con sus filosos dientes bien desarrollados para masticar carne
fresca y chupar hasta el último de sus huesos, el hombre rápidamente murió
viendo como se comían sus entrañas y sus extremidades, la mujer no emitía
ningún respiro casi se ponía morada por aguantar la respiración tanto tiempo,
causado por el terror que sentía, el ser que se encontraba frente a ella* se
acercó más y le arrebató de un golpe a su bebé que ya se encontraba muerto
desde hacia varios minutos, ella* no lo defendió por el miedo, al ver como se
lo comían sin ningún remordimiento ni compasión, todo se nubló frente a ella* y
cayó desmayada, escuchando más allá de los quejidos y jadeos de las bestias,
llegó al punto de poder oír que venía ayuda, muy tarde, pero no importa, por lo
menos esos mal nacidos no escaparían del lugar donde los atacaron, así pues
decidió cerrar sus ojos, sin ningún atisbo de esperanza y se dejó caer en esa
oscura caverna, al final desperté…

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